De forma mecánica, prendió la televisión con un gesto de rabia, mientras se dejaba caer en su oportuno sofá familiar, que no hacia muchos meses, había, como no, comprado sola.
Furiosa, ahora sí, golpeo una y otra vez las teclas del mando a distancia, y la pantalla comenzó a llenarse de parpadeantes imágenes de diferentes canales. No tardo, como otras tantas veces, en cansarse de ese gesto repetitivo, y cansada, se conformo con mantenerla encendida en una cadena al azar, acomodándose, con descuido, en la piel de su sofá.
Aún así, miraba sin ver.
Sin embargo, sin motivo aparente, algo llamo su atención. En la pantalla apareció una de tantas imágenes de las manifestaciones multitudinarias de protesta, que últimamente, invadían el país. Por lo visto, un petrolero a la deriva, había naufragado frente a las costas gallegas, y había ocasionado una marea negra de catastróficas consecuencias.
Sus grandes ojos, clavados en la pantalla, se fijaron como un autómata, en una frase que le golpeo con furia en su interior, descartando el fondo de la noticia. Se repetía, sistemáticamente, en todas las pancartas que portaban los manifestantes, y parecía querer darle a entender, que todas y cada una de esas personas, le gritaba lo mismo, a ella, y solo a ella.
- “NUNCA MAIS, NUNCA MAIS, NUNCA MAIS”….
Nunca más, al mismo tiempo, se repetía ella mentalmente, y abstrayéndose de manera definitiva de la televisión, se abandono a sus recuerdos…
No era la primera vez que, últimamente, se encontraba ensimismada en sus propios pensamientos. Sin embargo, y quien sabe, quizás provocada por la imagen de esa frase, vista fugazmente, y que sin duda había sacado de contexto, su viaje mental dio un giro extraño, e inusual, a lo que era su costumbre.
Por lo normal, sorprendiéndose por el giro de sus propios pensamientos, su mente escapaba hacia atrás en el tiempo. Casi siempre, cinco o seis años atrás. Cuando todo era diferente. Cuando nada hacia suponer lo que devendría el tiempo. Ahora, pensó, no tenia claro, si esa época fue de verdadera felicidad, o no. Pero desde luego, era diferente.
Por lo normal, se repitió así misma, una vez en ese punto, utilizaba esos recuerdos para justificar la lucha interior que soportaba, auto convenciéndose de que todo era pasajero, de que era posible el hecho que esa época volviera con fuerza. E invariablemente, todo unido le provocaba un infantil propósito de enmienda.
Sin embargo, por algún extraño motivo, hoy no era así. Su mente no iba más allá de un par de horas atrás. Sus sentidos, no navegaban en busca de recuerdos fatuos, y pasados. Su mente, no buscaba explicaciones, ni tampoco justificaciones. De hecho se clavaba, en lo que, estaba decidida, fuera, de una vez por todas, la última discusión.
Y de repente, lo vio claro. Claro, y meridiano, como acostumbraba a decir, precisamente su marido. Si, dijo en voz alta y fuerte, acallando el último resquicio de culpabilidad. Injusto, si quieres, pero claro. Y por fin, su mente y su cuerpo se llenaron de una extraña, y nueva sensación de euforia y determinación, que provoco, casi como una explosión que se dijera así misma….
- “Nunca más”….
Guillermo Villena. 11/03.
Hola, es un pacer leerlo de nuevo.
Enhorabuena por tu blog, que añado ahora mismo a mis favoritos.
Un abrazo y felicidades!