Hoy voy a escribir sobre una de mis grandes pasiones, ¡LA LECTURA!
Desde siempre me ha gustado leer cualquier cosa que caía en mis manos, y cuando digo cualquier cosa, lo hago de manera literal. Eso no significa, por otra parte, que mis gustos no tengan ningún criterio. Al contrario.
Poseer la suerte de mi afición a la lectura, y digo suerte, porque no es otra cosa que eso, se lo debo fundamentalmente a mi madre. Ella fue la que en gran medida me introdujo en ese mundo tan maravilloso que es ver el mundo desde el prisma de las letras.
Desde pequeño he vivido en una casa repleta de libros de toda clase. Y siempre he disfrutado de la sensación de coger uno de esas estanterías repletas, y comprobar que aún no tenía mi firma en la primera hoja. Esa es una de las manías que tiene mi madre, y que en un principio me trasmitió (ya no lo sigo haciendo). Para que lo entendáis, mi madre marcaba cada libro que se leía con una firma.
Aún recuerdo cuando no me podía dormir sin tener un libro en la mesita de noche. También cuando tenía que fingir que dormía, para poder, con posterioridad, volver a encender una pequeña lamparita para poder seguir leyendo.
Recuerdo aquellos primeros autores que me fascinaban. Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Vázquez Figueroa, etc.. En fin, ya lo podéis comprobar… aventuras, y más aventuras. Aunque también me encantaban todos aquellos libros que de una u otra manera describían mundos a los que yo viajaba con mi mente.
Conforme fui creciendo, cambiaron mis gustos, pero no mis hábitos. Bueno, al menos, hasta que llego el momento en que la persona que dormía a mi lado no aguantaba que leyera en la cama.
Ahora, sigo igual, solo que más tranquilo. Quizás, porque el trabajo no me deja tanto tiempo. Pero, aún sigo disfrutando del placer más relajante para mí, abrir un libro.
Claro, cuantas veces he soñado con ser un escritor….
Ahora, es mi hija mayor la que parece haber heredado la tradición familiar. A mi, personalmente me encanta, y aunque este feo decirlo, utilizo un truco con ella, quizás no demasiado bueno. Veréis, no es otro que darle un premio (10 euritos), cada vez que me demuestra que se ha leído un libro. Entre nosotros, creo que se los leería igual, pero uno es esclavo de sus palabras, y lo prometí en su momento.
Hay dos manías que también he heredado de mi madre en relación a este tema:
- Odio que no me devuelvan un libro prestado.
- No me gustan las tapas blandas. Y una vez que he leído uno de esas características, lo regalo enseguida.
Bueno, y una vez redactado todo esto, como podréis entender, tendréis que soportar, que parte de los ratos que dedique a este blog, estén ocupados con comentarios de libros, que haya tenido la suerte de leer y disfrutar.
Saludos a todos.
Hola, Guillermo:
Yo también he sido toda mi vida un loco de los libros. Y como tú, también leía con una linterna cuando todos se iban a dormir.
He intentado, sin éxito, ser escritor. Publiqué un libro por mi cuenta, y he participado en muchos concursos (nunca he ganado).
Sigo leyendo, pero menos que antes. ¿Por qué? No estoy seguro, pero ya me gustan menos que antes las cosas que leo. Incluso libros que me fascinaron en su momento, cuando los releo los encuentro muy artificiosos.
Ya sólo me gusta lo que escribo yo, jajajaja. Claramente, me estoy replegando sobre mí mismo.
Adelante con tu blog.
Fran
Yo vendría a ser como tu hija mayor (no por la edad que no soy tan joven) sino por heredar un “placer” de los padres.
Aunque ahora me pasa como a yoku, leo cosas que a todos les gusta y a mi no. Con un matiz: a mi me sigue gustando Gabo y lo re leo y me vuelvo a enamorar … así es una…
Emeve,
Gabriel García Marquez, requiere de un post integramente dedicado a él. Es uno, sino el primero, de mis autores favoritos.
No lo mencione porque no se encontraba, entre mis primeras lecturas.
Cuando lo leo, o lo re leo, no me enamoro, la verdad. Pero la sensación que siento, es bastante parecida.
Prometo, uno para él.
Espero lo que tengas que decir de Gabo y supongo que lo comentaré.
Oye, con el dilema ese …. sigo pensando ….