La policía arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos, y tras haberlos separado, los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Si ambos permanecen callados, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante seis meses por un cargo menor. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años.
Este dilema es un juego mental que ideo John Forbes Nash, (el protagonista real de la película “Una mente maravillosa”). En él se plantea el eterno debate entre colaborar o mantener actitudes “egoístas”.
Parece, que la solución es sencilla, pero esta demostrado, al menos yo lo creo así, que las más de las veces no actuamos de la manera más conveniente.
Os propongo comentarlo. ¿Qué os parece?
Guillermo, yo siempre callo … qué dilema si el otro no corresponde a mi confianza.
Me ha pasado, me ha pasado.
A todos nos ha pasado…, y a mi el primero.
Pero, reflexionar con esto, creo que tiene otra lectura diferente.
Un abrazo, Emeve.